Entrevista con Ventura Pons y el reparto de su película Anita no pierde el tren, por Pere Vall. Revista Fotogramas (España). Nº 1884. Octubre de 2000.

Cine Capri, de El Prat de Llobregat (Barcelona). La fachada ha sido cubierta para simular unas obras inexistentes. Rosa Maria Sardá mira en su interior y se marcha con una inmensa tristeza y una enorme depresión encima. Ella es Anita, taquillera del viejo cine que se ha quedado sin trabajo al reconvertirse en un multicine. Encima, dos niñatas repelentes le acaban de romper su estimado jarrón chino con muy mala idea. Empieza a llover, y Sardá se refugia dentro del Capri, que fue inaugurado en 1968 con My Fair Lady, según nos cuenta su propietario, Fermí Marimon, un enamorado de las salas de toda la vida y que ha con-servado esa decoración que va de perlas a la historia de Anita.

«El Coronado estuvo ayer, ya me he enterado», comenta una voyeur que también se ha acercado al rodaje e informa a todas las que preguntan por el actor. Fácilmente escucharemos la palabra Coronado unas 40 veces en solo media hora. «En la película veremos a Anita desde que es pequeña y quiere ser artista, pero entra a trabajar como taquillera. Se queda viuda de muy joven y asusta a sus posibles pretendientes porque les dice frases de películas. Pero ella es una persona positiva que está a punto de coger el último tren de su vida, aunque solo sea para una parada. Se hace una memoria de nuestro pasado a través del cine. Anita amorosa es el relato de un tiempo que se acaba con forma de comedia agridulce, con ternura y humor», explica Ventura Pons, súper orgulloso de volver a contar con Sardá.

«Llevo 30 años trabajando con Rosa y todavía me sorprende. ¡Cómo dice las cosas! Cada plano, cada frase suya es un recital de naturalidad, de ternura, de humor. ¡Cómo está!», cuenta el realizador, que añade: «Después de los dramones que había hecho antes, el cuerpo me pedía ahora una comedia, y la comedia necesita actores con feeling para ella. Por eso, Coronado, que es un todoterreno, va perfecto para su personaje. En esta película coinciden unos primeras espadas del género, entre los que incluyo a María Barranco, acojonantes». El papel de Coronado es el de un obrero empleado en la reforma del cine.

«Natalia, mi personaje, lo tiene todo muy claro, no tiene dudas, y siempre está dando consejos a su amiga Anita. Es un poco su voz de la conciencia», comenta Barranco. Coronado, que ha rodado en catalán por segunda vez en su carrera, aceptó este film «para trabajar con Sardá y porque me encantan las películas de Ventura. O sea que me costó poco trasladar mis vacaciones a Barcelona».

Anita amorosa es la adaptación de un relato inédito de Lluís-Anton Baulenas, de quien Pons destaca una capacidad fabuladora extraordinaria. Al contrario de Caricias y Morir (o no), el cineasta y vicepresidente de la Academia española opta aquí por una narración y un estilo más sencillos, menos atrevidos visualmente: «Aquí, la dificultad es la sencillez». Barcelona, El Prat, L’Hospitalet y Salou han sido las localizaciones de esta cinta en la que Sardá pasa por «una mujer normal, gris, como tantas que ves en la calle y no te fijas en ellas. Ella va discretamente arreglada, con su cabello teñido porque ya tiene canas, y sus rebequitas, y se lleva la comida al trabajo con su tupper. Encuentra a Coronado y vive un amor fou», según la propia actriz.

Jordi Dauder, Camilo Rodríguez, Roger Coma, Mercé Aránega, Santi Sans, Josep Julien, Albert Forner y Albert Trifol son otros de los actores de un reparto que combina rostros conocidos por el realizador y otros nuevos. «Coronado vendrá mañana, pero mañana no estaré yo», comenta otra espectadora cuando nos vamos del rodaje.

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