Entrevista con Fernando Solanas, por Humberto Márquez, antes del estreno en Argentina de El exilio de Gardel. Tiempo Argentino (Argentina). Marzo de 1986.

«Pino, tenés teléfono; te llaman de Miami, por lo del festival», gritó desde el segundo piso Envar El Kadre, de la producción de «Tangos-El exilio de Gardel».

«Ahora no puedo, estoy ocupado; si querés atendelos vos. Además yo no sé hablar inglés», fue la respuesta de Solanas. Fue prácticamente la única interrupción de un casi monólogo del realizador. Vehemente, expresivo, hablando a gritos. a veces, Fernando Pino Solanas ,se despachó con todo y sobre todo.

«Desde tiempos inmemoriales se dijo que Pino Solanas era un director de panfletos políticos. Para algunos, cine político no es cine; es otra categoría. Hasta hubo un cronista que dijo de «Tangos…» es otra variante del cine político. Pero no se le hubiera ocurrido decir lo mismo frente a una película alemana o francesa sobre la guerra o las consecuencias sociales de la guerra.»

«El marginal»

«Yo fui un marginal en el cine y la cultura argentina. No más marginal, por supuesto, de lo que fueron Raúl Scalabrini Ortíz o Jauretche o Hernández Arregui. Pertenezco a la generación del 60, donde grandes sectores de las capas medias intelectualizadas tomaron conciencia nacional, saliéndonos de los esquemas dependientes de izquierda y derecha. Ahora nos estamos juntando nuevamente, porque estamos vivos, porque creemos que aún es posible encaminar un proyecto nacional».

«He sido un director exiliado; pasé primero por el exilio interno y luego por el externo; tuve que estar diez años afuera porque acá me buscaban para matarme. Yo, como muchos argentinos no enrolados ni en la extrema izquierda ni en la extrema derecha, quedé aprisionado en ese sánguche, en ese juego de pinzas, que fueron los brazos de una misma provocación.»

«Sí, los dos exilios: el interior y el exterior. Pero los que nos fuimos tuvimos una ventaja por sobre los que quedaron. Los que se quedaron vivieron circunstancias peores; fue mucho más duro el exilio interior que el exterior. Los que se quedaron, a través de la aplicación del terror, fueron mutilados. Claro, son tos argentinos mutilados».

La mentira y la sobrevivencia

«Cuando vuelvo a mi país después de diez años de estar afuera, lo hago con un proyecto y busco apoyo en la Argentina; pero nadie me cree. Para muchos argentinos la mentira seguía siendo su modo de vida.».

«Los que se quedaron tuvieron que desarrollar un doble lenguaje para sobrevivir; porque se vivía en un país donde la mentira era la única posibilidad de salvación. Tenían que ser finísimos artesanos de la mentira para poder sobrevivir. Entonces, por haber vivido tantos años en un mundo de ficción y de mentiras atroces yo comprendo que po-co hayan creído en las verdades que yo traía.»

«Estuve un año y medio golpeando puertas de productores para encontrar un co productor argentino para mi película. Y nada, nada. Y eso que yo era muy conocido en el exterior, era considerado uno de los hombres de cine más prestigiosos de América latina. Pero todo esto no era conocido acá. La imagen de Pino Solanas en el país era la de un petardista-panfletario -«Hora de los hornos»; se me desconocía como hombre de cine, como hombre del arte.»

«Y cuando «Tangos…» fue aceptada en el Festival de Venecia no faltó un cronista argentino que me preguntara si la aceptación no habría sido por motivos extracinematográficos. Se seguía en el encasillamiento de Solanas-cine político. Pero estas son todas formas de la dependencia, del lavado de cerebro, de la inferiorización mental a la que nos han reducido.»

Fernando Rey, los cadáveres y la mafia

«A mí me dijo una vuelta Fernando Rey, el actor español: cuánto me preocupa tu país, lo quiero mucho, mi mujer es argentina, tengo un departamento en Buenos Aires, pero hace años que no voy. ¿Por qué, Fernando?, le pregunté. Porque ustedes tienen un gusto especial por los cadáveres, no solamente los de los desaparecidos, sino que ustedes se dedicaron a jugar con el cadaver de Evita y con el de Aramburu; debe ser el único país donde se roban cadáveres. Según Fernando Rey esto nos viene de nuestro componente italiano, mafioso, que tiene este tipo de aficiones terribles que nosotros heredamos.»

«Bueno, lo real en este mundo de mentiras es que cuando yo volví a la Argentina encontré mucho escepticismo. Bueno, la Argentina no, miento, la capa media de Buenos Aires. Buenos Aires es un país y el interior es otro.»

«Pero vuelvo sin rencores, aunque es cierto que encontré mucha más dificultad en armar mi proyecto en la Ar-entina que afuera; y esto es lo penoso. eso que era la primera coproducción con Francia, la película más ambiciosa que se producía, con una idea noble; no partidista ni nada por el estilo».

«Nosotros tenemos que sacarnos la telaraña de años de manejos, como que te dicen sí, pero es no; o si no: «No te preocupés, hermano» y te están diciendo «te voy a reventar». Yo he venido a jugar limpio, porque afuera es así, allá las palabras siguen teniendo más o menos su valor: la pava es pava, el mate es mate y la bombilla es la bombilla; pero en el mundo de la mentira la bombilla es un tenedor. Yo he perdido mucho tiempo porque no supe leer los nuevos lenguajes.

—¿Y ahora aprendiste a descifrarlos?

—Y, me costó; perdí un año y medio. Pero lo importante es que comprendo el mundo de mezquindades, rivalidades, competencias e ignorancia que quedó luego de ocho años de dictadura. Lo que les quiero decir a los jóvenes, que son los que me interesan, es que la experiencia de «Tangos…» fue extremadamente dura: ¿pero sabes qué? la hicimos, viejo; la hicimos y ganamos. Dijimos que la hacíamos para ganar y no nos creyó nadie. Cuando la terminamos ya sabíamos que iba a estar en la mesa de los jurados de cualquiera de los festivales más exigentes del mundo. Claro que acá no pueden creer que esto sea posible. Entonces, cuando vos contás lo que hiciste dicen «este tipo se volvió loco». Mira, Homero Manzi, Cátulo Castillo, Atahualpa Yupanqui, son poetas de estatura universal; ¿por qué ninguno ganó el premio Nobel? ¿Sabés por qué nosotros no lo ganamos? Porque nuestro aparato cultural ha sido antinacional, porque un aparato cultural en serio apoya y defiende a sus creadores.

Cine en la parroquia o la unidad básica

«¿Sabés que nunca me hicieron una entrevista cinematográfica, que siempre me hicieron entrevista político-culturales?»

—¿Te molesta?

—Mirá, sí; ¿sabés por qué?, porque es el afán de clasificarte en algo que no es cine ni arte ni cultura. ¿Sabés cómo termina ese encasiIlamiento? Como Pino Solanas hace panfletos políticos, entonces no lo tomemos cultural y artísticamente en serio; y termina también que en vez de pasar tu película en una sala de cine acabás teniéndola que pasar en la parroquia o en la unidad básica.

«Yo soy un artista, viejo; y en «Tangos…» hago un alarde autoral enorme: soy autor exclusivo del guión, soy autor de la mitad de la música y soy el autor de todas las letras de todas las canciones de la película; además trabajo como actor en el film.»

«He hecho un enorme esfuerzo con esta película. Y con esta película también les contesto a los que quisieron encasillarme en un cine que no tenía presumiblemente valores estéticos: «¡Ah!, el documentalista Solanas…» ¿Ustedes dicen que «Los hijos de Fierro» es un documental? ¿Se olvidan de todo lo que ha sido el cine mudo, el cine soviético?» «Entonces voy a hacer una película de ficción, me dije, realmente de ficción. Y «Tangos…» es un film donde la imagen está tratada como pintura, donde para expresarse se maneja entre hipérboles, metáforas y elipsis, todo en la búsqueda de la poesía.»

«Una película rioplatense, bien argentina, en la cual se rescata lo mejor del teatro popular, el sainete. Es una película discepoliana, gardeliana. Yo inventé algo que es muy argentino, creo que pocas películas son tan argentinas como «Tangos…» porque mi película no es una comedia musical ni un drama, es una tanguedia…»

—¿Qué significa tanguedia?

—Es un término que inventé yo, significa tango, comedia, tragedia.

—¿Tanguedia es lo que nos pasa a los argentinos?

—Nosotros tenemos mucho de tanguedia.

—¿La tanguedia también es herencia de Italia?

—¿Y qué no nos viene de Italia? Además los autores de tango son todos escoceses, ¿sabés cómo se llaman?: Pugliese, De Caro, D’Arienzo, Tanturi, Piazzolla; ¿viste?, son todos alemanes y canadienses.

—¿Y de España, qué?

—Lo andaluz, el decidor, el bailaor.

—¿Eso es la película?

—Eso es el tango. La película se nutre de tango, de poesía popular, es muy porteña; un homenaje al tango y toda la gente de tango.

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