Entrevista a Enrique Urbizu, por Boquerini. Revista Imágenes de actualidad (España). Nº 217. Agosto de 2002.

Tras más de cinco años alejado de la dirección de largometrajes, Enrique Urbizu regresa con este «thriller», ambientado en la Costa del Sol, Algeciras, La Línea de la Concepción y Tarifa, en torno a un caso criminal de especulación urbanística.

Modesto Pardo (Antonio Resines) es un hombre honrado y trabajador, que dirige una sucursal bancaria en la Costa del Sol. Unos atracadores revientan las cajas de seguridad de su banco y le dejan atrapado en la cámara que las contiene. En una de ellas, la caja 507, Modesto encuentra unos documentos que demuestran, entre otras cosas, que la muerte de su propia hija en un incendio, ocurrida hace unos años, no fue una casualidad, sino algo premeditado. Loco de ira, Modesto se guarda esos documentos y decide encontrar por su cuenta a los asesinos de su hija.

Rafael Mazas (José Coronado), un ex-policía sin escrúpulos, tendrá que recuperar lo robado en esa caja, la cual estaba a nombre de su novia Mónica (Goya Toledo), una chica con problemas de alcoholismo. Mientras los documentos desaparecidos estén en otras manos, la vida de Rafael no valdrá nada, por lo que emprenderá una búsqueda desesperada para recuperarlos.

Rafael y Modesto se ven envueltos en una frenética carrera con objetivos distintos en la que sus destinos se cruzan. Una carrera con reglas que Rafael conoce bien y a las que Modesto tendrá que adaptarse para conseguir que se haga justicia. Sin embargo, este último tiene una ventaja: nadie cuenta con él, nadie sabe lo que él sabe. La caja 507 es como una bomba que, al abrirse, estalla en manos de dos hombres que lo han perdido casi todo.
El foso de Europa

«La película nace de una obsesiva acumulación de noticias aparecidas en la prensa, un «dossier» que recopila, como fotografías de un viaje alucinante, tramas de dinero negro, recalificaciones de suelo sospechosas, incendios provocados con fines lucrativos, mafias internacionales, corrupciones políticas, sangrientos ajustes de cuentas. Todo, con el denomi-nador común de ocurrir en España y, sobre todo, en la Costa del Sol. Un territorio, el de La caja 507 en el que el sol deslumbra, obligando a cerrar los ojos y a no ver lo que está sucediendo justo delante de nosotros», comenta el director Enrique Urbizu, que firma también el guión junto a Michel Gaztambide.

La película muestra paralelamente y durante tres días las investigaciones que siguen Modesto Pardo y Rafael Mazas, presionado por los italianos para los que trabaja. «Es una historia construida sobre dos personajes antagónicos. Dos hombres situados uno a cada lado del espejo de una realidad deforme y corrompida. Ambos, en un momento dado y por distintos motivos, deciden ser marionetas que mueven sus propios hilos», sigue diciendo Urbizu, para quien la Costa del Sol fue lo que le impulsó a contar esta historia: «Todo comenzó cuando conocí la zona. Al estar equidistante entre Algeciras y Marbella tuve la oportunidad de ver los contrastes que hay a una hora de coche hacia el norte y a una hora de coche hacia el sur. Esta es una zona en la que pasan muchas cosas yes casi una metáfora del capitalismo, el foso de Europa, el sitio por el que intentan entrar los emigrantes del tercer mundo, donde se refugian delincuentes de varios países, donde se esconde lo más vistoso de la «jet». Es un gran decorado, un sitio muy vistoso: Andalucía».

Crítica soterrada

La película contó con la presencia de Antonio Resines, que ya había trabajado con Urbizu en Todo por la pasta, desde el primer instante en que se comenzó a escribir el guión. Es uno de los papeles serios del actor, que para el director es «la representación del hombre medio de la calle», mientras que la de su antagonista, José Coronado, surgió después: «El personaje fue variando a lo largo de la escritura del guión y hubo un momento en que encajó Coronado, que siempre me había parecido un actor muy serio, muy fiable y muy técnico. La suerte fue que él también quisiera hacer el personaje». Goya Toledo también estuvo desde el principio en la mente de Urbizu: «Es una actriz que tiene el alma en los ojos. Le va muy bien el personaje de una mujer un poco deshecha, la novia de Coronado en la película». José Coronado asegura que la película «es un reflejo bastante light, en comparación con lo que hemos leído que suele ocurrir. Es cierto que la película es muy dura y te puedes quedar pensando ¿pero esto pasa realmente? Urbizu hace una crítica soterrada, no intenta denunciar, sólo ha hecho una película cuyo objetivo es que entretenga y sorprenda». Durante los tres días que dura la trama, el hombre bueno (Resines) se convierte en un loco, en una máquina de venganza, mientras que el hombre duro (Coronado) se convierte en un personaje desesperado que aprende a temblar. Urbizu define su película como «una historia sobre la verdad última y terrible de las cosas. Sobre las consecuencias que supone conocer esa verdad para un hombre corriente. Es la historia de la venganza de ese hombre corriente, de lo que ganará y perderá en el camino para obtenerla, un thriller cuya épica está en las emociones».

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