Entrevista con Luis Romero, por Caimán. Cuadernos de Cine.
¿En qué momento empezó a interesarse por este tema y a investigar sobre el pasado de su país? ¿Cuánto tiempo le llevó realizar esa investigación?
La historia de este país es la historia de sus relaciones con un imperio que decidió colocarse en el ombligo mismo de un pequeño país, recién naciente. Es un tema que ha acompañado la evolución social de cada panameño y panameña. De hecho, en el colegio estudiábamos una materia que apodábamos HRDPE por sus siglas: Historia de las Relaciones de Panamá y Estados Unidos.
En el caso específico de El Último Soldado, inicié la investigación a finales de 1999, en la inminencia de la llegada de la fecha en la que recuperaríamos nuestras tierras y el Canal. Sabía que toda la llamada “zona del canal” cambiaría y consideré importante comenzar a recoger imágenes de ese momento y de ésas áreas. Las fui guardando para el futuro. La entrevista de archivo con “el último soldado” que sale en el documental, fue hecha en diciembre de 1999, la última que hice con él, en agosto del 2010.
Imagino que tuvo que dejar mucho material fuera del corte final. ¿Podría hablar del proceso de montaje?
Mucho, sufrí mucho, hice más de 60 entrevistas, algunas muy largas que fueron eliminadas en su totalidad. Fue un proceso muy arduo y doloroso. Solo imaginarse una historia de 100 años reducida a 54 minutos ya es todo un reto. El primer corte que edité duraba 2 horas. Busqué mucha asesoría, me apoyó el equipo de SERTV y recibí asesoría del guionista Manolito Rodríguez.
Después de casi 4 meses de edición, llegué a los 54 minutos, creo que con maravillosos resultados.
¿Podría hablar de las imágenes de archivo utilizadas en el documental, tanto de su procedencia como del uso que hace de ellas?
Ese fue otro proceso muy largo, en Panamá no tenemos cinemateca. Afortunadamente existe el Grupo Experimental de Cine Universitario, creado hace 40 años, quienes han ido guardando imágenes sobre eventos históricos, algunas rodadas por ellos mismos, otras recuperadas de archivo, pero las imágenes no están clasificadas, hubo que revisarlas una a una y ver cuáles podrían encajar en mi proyecto.
También recibí apoyo de la Autoridad del Canal de Panamá – ACP, dado que guardan imágenes relativas a la construcción del canal además de un archivo fotográfico formidable, pero el trabajo de revisión también fue intenso.
Llegué a contactar los archivos de la Biblioteca del Congreso de los EEUU pero decidí no incorporarlos.
El uso de las caricaturas es muy importante, de alguna forma sirven para moverse por los diferentes eventos históricos que vivió Panamá para liberarse. ¿Podría hablar de su autor y de por qué decidió emplearlas? ¿Y también de las canciones que los acompañan?
Son de un caricaturista llamado Lolo Silvera, que mantuvo toda su vida una postura nacionalista y antimilitar, cada acontecimiento histórico era una inspiración para el. Siempre pensé que era una de las personas que deberían estar en mi documental. Tenía su libro de caricaturas y le pedí su autorización para usarlas, no sabía cómo las incorporaría hasta el final del primer corte en el que decidí que serían una buena imagen para los diferentes capítulos.
Las canciones son del maestro Eleuterio “Pille” collado, un trovador repentista muy conocido por sus versos nacionalistas. Grabó varios discos y era un símbolo de la lucha nacionalista por la recuperación del canal. Lo contacté a través de su hijo quien es poeta y escritor.
Lo más interesante en este caso, es que al terminar “las entrevistas” dado que con él fuimos a varios lugares de la antigua zona del canal, insistió en cantar sus canciones, era como si estuviera inspirado por los ambientes que visitamos en el área. De esta forma, las acciones que incluimos en el documental, fueron cantadas “a capella» durante las grabaciones, no son sacadas de grabaciones de sus discos.
Un aspecto muy interesante del documental es que da la palabra a gentes de diversas generaciones. ¿Cómo cree que veían las diferentes generaciones el tiempo de dominación norteamericana? ¿Hay alguna diferencia entre las personas de su edad y la de sus padres, por ejemplo?
No sólo quise incluir diferentes generaciones sino también diferentes ideologías, con visiones de “su Panamá”, el de cada cual.
La presencia norteamericana durante tantos años también generó contradicciones en la sociedad panameña. Algunos estratos de la sociedad tenían una especie de idolatría por el Tío Sam. Era una dominación más mental que física.
Sin embargo el espíritu nacionalista prevaleció a través de las distintas generaciones. Era una piedra en el zapato que en algún momento tendríamos que expulsar, para caminar mejor, como lo hemos hecho hasta ahora.
Las generaciones de ahora tienen otros problemas, la lucha está encaminada a mejores fuentes de empleo, leyes discriminatorias contra la diversidad sexual o contra la violencia de género.
El propio cambio geográfico en el que ya no existe “zona del canal”, ha ido dejando de lado el antiimperialismo norteamericano y su presencia física, trasladado ahora a la lucha contra la economía neoliberal.
Pero aún habrá muchas películas y documentales sobre esta historia. Es una historia rica en vivencias compartidas. Yo mismo estoy trabajando una ficción sobre el 9 de enero de 1964, el día en que los estudiantes panameños fueron a colocar la bandera panameña en las instituciones norteamericanas, en cumplimiento del acuerdo firmado el año anterior por los dos países. Hasta entonces sólo podía ondear la bandera de los Estados Unidos.
De los enfrentamientos, 21 panameños murieron producto de las balas de los soldados norteamericanos. Ese hecho histórico, fue el detonante para cambiar nuestra posición y exigir la devolución de las tierras, lograda con los tratados Torrijos Carter en 1977.
Enfocándonos en lo personal, ¿cómo vivió usted durante su infancia y adolescencia la presencia estadounidense en su país?
Con mucha indignación. Yo provengo de padres escritores. Mi padre, poeta, ha escrito un poema al primer guerrillero de América, Victoriano Lorenzo, un caudillo y héroe nacional que muere traicionado por un acuerdo entre el Gobierno de los Estados Unidos y el de Colombia, en las vísperas del primer Tratado del Canal.
Mi madre por su parte, dedicó su poesía y literatura como dramaturga y novelista al rescate de la nacionalidad, sus obras de teatro son momentos cumbres de la historia panameña y la vida de personalidades que forjaron la nación Panamá.
La presencia norteamericana me parecía insólita e indigna.
En el Canal la situación era muy particular. Esa zona se configuró como un no-lugar. Sus habitantes no se consideraban exclusivamente panameños o estadounidenses…
Tal vez para sus habitantes podría considerarse en un No-lugar, para nosotros si existía como un enclave colonial y era muy incómodo. Más allá de la seguida extrema que se tuvieran en las bases militares, la zona del canal incluyó un sistema de leyes norteamericanas, paralelo a las leyes panameñas.
Era un sistema de vida que incluía un comercio propio libre de impuestos hacia Panamá. Su propio sistema educativo (escuelas y universidades), sus propios medios de comunicación (correos, radio, prensa y TV) y todo un territorio custodiado policialmente al que ningún panameño común podía entrar. De allí nace el concepto de “zonians” refiriéndose a la comunidad civil (ingenieros, técnicos y trabajadores del canal) que hizo su vida en Panamá, cuyos hijos e hijas nacían en Panamá y que a pesar de ser ciudadanos norteamericanos no tenían raíces en los Estados Unidos. Muchos de ellos se quedaron a vivir en Panamá después del año 2000. Otros fueron y regresaron porque no se adaptaban a la vida en los Estados Unidos. Hoy conviven como panameños y panameñas, el Estado los ha reconocido como tal.
En el documental algunos ciudadanos dicen que tiene una mitad panameña y otra norteamericana. ¿Qué ha tenido de positivo y de negativo esta identidad híbrida?
Es la historia del vecino que no te cae bien pero que en 100 años de convivencia tienes que haberle pedido o prestado un poco de azúcar para la tasa de café. Personalmente creo que la presencia militar nunca debió pasar, era un país del primer mundo en el ombligo de un país del tercer mundo y gozando de privilegios que los nativos no podían tener.
Sin embargo, también hubo un intercambio, una convivencia. Algunos panameños pudieron entrar en colegios de la zona, los trabajadores de las bases o los almacenes podían tener acceso a productos, de una u otra forma el rock panameño se inició producto de la convivencia con músicos zonians, pero quienes más se beneficiaron fueron los zonians, dado que a diferencia de nosotros ellos sí podían venir de este lado y andar libremente.
El último soldado retrata a músicos, caricaturistas, escritores… ¿Cuál ha sido en su opinión el papel del arte y de los artistas e intelectuales en la defensa de la identidad panameña?
Como tema constante, creo que como cineasta además, el interés nacionalista siempre estuvo presente. Ha estado ligado a la literatura y las artes, durante varias generaciones, demostrado en expresiones artísticas y culturales ligadas a nuestro sentir sobre esa presencia cívica y militar.
Hubo un grupo de artistas plásticos que se unieron en los 70 y pintaron un sinnúmero de murales nacionalistas por toda la ciudad. Se escribían canciones y poemas en contra de la presencia norteamericana. Encontrarás cientos de pinturas y óleos con el tema de la cerca que nos separaba.
El artista es un ser sensible a las injusticias y las imposiciones. La zona del canal era el más claro ejemplo de apartheid de Latinoamérica para el mundo. No podíamos quedarnos callados y seguíamos los pasos de otras generaciones de artistas que también lo habían hecho.
Resulta llamativo que, pese a la violencia, muertes y a la brutal represión de los Estados Unidos, los panameños no se arrepienten de haberse rebelado…
La presencia no era vista por igual en la sociedad panameña. Existían grupos que a través de la penetración cultural justificaban la presencia. Fueron los sucesos del 9 de enero los que de alguna forma unieron a la sociedad para exigir la retirada de las tropas. Fue la primera vez en la historia que se rompían relaciones con los Estados Unidos, un coloso. No había marcha atrás.
¿Considera que fue precisamente la represión norteamericana una de las razones principales del surgimiento del nacionalismo panameño?
En la investigación histórica que tuve que realizar para el documental me di cuenta que no. El sentimiento nacionalista siempre había existido. La independencia de España nos tomó siendo aún una nación muy pequeña y sin infraestructura, es por ello que nos unimos a La Gran Colombia de Bolívar pero la intención de ser independientes prevalecía. Luego cae el proyecto de Bolívar y quedamos unidos como un Estado de Colombia, pero de igual manera se fueron forjando movimientos internos, que encontraron mayor fuerza a inicios de siglo, hasta la separación de Colombia.
De una manera u otra, los Estados Unidos mediaron para que se generara esa independencia, ya teniendo interés en el canal y la dominación geográfica de América del Sur, desde Panamá.
Comenzamos entonces un tercer movimiento de identidad nacionalista, desde el día siguiente a la firma del Tratado de 1903, un tratado que establecía la presencia norteamericana “a perpetuidad”.
Las diferentes intervenciones militares (fueron varias durante un siglo) incrementaron ese nacionalismo panameño ya existente, pero conseguir su salida no fue fácil y ameritó muchos sacrificios a diferencia de las 2 separaciones anteriores que fueron negociadas.
La relación entre Estados Unidos y Panamá estuvo marcada por el paternalismo. ¿Cree que los panameños han conseguido superar esa posición de inferioridad?
Nos trataban de vender la idea de que sin la presencia de los Estados Unidos, los privilegios (a los que muy pocos panameños tenían derecho), lo dólares que gastaban en las fiestas de la capital, los taxis que usaban, los apartamentos que alquilaban fuera de la zona del canal y otras actividades producto de su presencia, no podríamos vivir sin ella.
La historia ha demostrado que no fue así.
¿En qué sentido ha cambiado el país desde el 31 de diciembre de 1999 hasta ahora? ¿Cree que la salida de los Estados Unidos ha sido favorable para Panamá?
Pues lo primero es que ese día se dio nuestra real independencia, por la que pagamos un precio muy alto. Ha cambiado el país en muchos sentidos y para bien.
Las áreas revertidas (antigua zona del canal) han pasado a ser parte de Panamá y su uso es ahora decidido por el Estado panameño. Hoy hay escuelas y universidades en lo que antes eran bases militares y resguardo de material bélico.
El Canal es enteramente administrado por manos panameñas y hemos tomado la decisión, a través de un plebiscito, de ampliarlo para un mejor funcionamiento. No tuvimos que pedir permiso.
Para mi, también es importante que la gente se diera cuenta que éramos capaces de forjar nuestro propio destino, aunque en el camino nos equivoquemos.
