Entrevista a Federico Veiroj, director de 'La vida útil', por Por Julián Fernández Mouján. Publicada en Los Inrockuptibles, el 5 de agosto de 2011
La participación de Jorge Jelinek es conmovedora. ¿Cómo lo encaraste para que participe en el proyecto? ¿Había una opción B en el caso de que decidiese no protagonizarla?
Conocí a Jorge Jellinek durante el estreno de Acné (2008) en Uruguay. Me hizo unas entrevistas y me invitó a un programa de cine en Radio Nacional, donde trabaja. Como muchas personas que lo conocieron en la vida real, internamente me dije “faa, qué personaje”. Y yo tenía un guión en el cajón que trataba, entre otras cosas, sobre el ambiente de las cinematecas en España y Uruguay, para el que Jorge era perfecto. Sin comentarle nada, me puse a reescribir dicho guión pensando en él; cuanto más me metía en la escritura, más me convencía que tenía que ser el protagonista. Al punto que, cuando tomamos un café y le conté del proyecto, le dije que si él no se animaba yo volvía a dejar de lado el proyecto. El flechazo que sentí fue bastante potente. Más allá de la “marcianada” que era para él que venga un pibe a proponerle actuar en una película, sabía que existía una complicidad en torno al cine que lo iba a seducir. Él se agarró también de eso para aceptar meterse en el rol protagónico.
Al ver tu película en la Sala Lugones uno siente, al salir, que todavía está dentro de La vida útil. ¿Habías pensado el estreno ahí?
En septiembre del año pasado, Luciano Monteagudo, programador de la Lugones, vio la película cuando se estrenó en Toronto y me dijo que quería pasarla allí. Dijo que era perfecta para la sala. Yo la conocía, había ido tres o cuatro veces nada más, conocía el tipo de público y, sobretodo, sabía del prestigio que tiene. Por lo tanto, me encantaba la idea de exhibirla ahí. Lo que más me gusta de pensar en la exhibición en la Lugones es que cuando uno sale está en la calle Corrientes de noche, y esto es algo que me parece que ayuda a que la película continúe presente un rato más o, como dijiste, que todavía uno siga adentro de la película.
En La vida útil hay una vida dentro del cine y otra afuera, y ambas se complementan de alguna manera. ¿Sos de construirte tus propias “películas”, por ejemplo, caminando por la calle?
Las películas son parte muy activa en mi vida. Veo películas muy a menudo, hablo de ellas, pienso en ellas, intento escribir sobre ellas y, aparte, a veces me toca filmar. Por lo tanto, podría decir que las películas son parte del mundo en el que estoy metido desde adolescente. Sin embargo, no me voy construyendo “películas” cuando voy caminando por la calle, ¡me da miedo que se vuelvan realidad!
