Publicado en Diccionario del Cine Iberoamericano. España, Portugal y América; SGAE, 2011; Tomo 3, pags. 75-77. Autor: José Camilo Merchán.

Cuerda Martínez, José Luis. Albacete (España), 18.02.1947. Director, guionista, productor, docente y actor.
I. Formación y comienzos. II. De Pares o nones al surrealismo rural. III. La etapa de consolidación. IV. En busca de una identidad. V. Productor de éxito.
I. FORMACIÓN Y COMIENZOS. Pertenece a una familia de labradores originaria del pueblo de Masegoso, en la sierra de Alcaraz, aunque su padre se instala muy joven en la capital manchega como almacenista e impor- tador de plátanos canarios. Realiza sus primeros estudios en el Colegio de los Padres Escolapios de su ciudad natal y también prueba suerte en el Seminario de Hellín, que abandona a los tres años. De esta etapa le queda un marcado anticlericalismo presente en toda su obra. Al trasladarse su familia a Madrid, por un golpe de fortuna de su padre (habilidoso jugador profesional de póker), completa su formación académica en un buen colegio privado del lujoso barrio de El Viso. Posteriormente se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, pero abandona los estudios de leyes para incorporarse como técnico de radiodifusión y televisión en el Instituto Español de Tecnología. Miembro de los movimientos estudiantiles del Partido Comunista de España (PCE) durante algún tiempo, viaja a París y otras ciudades europeas donde se consolida su afición al cine. Suspende en dos ocasiones el examen de ingreso en la Escuela Oficial de Cine (EOC), por lo que desiste y en 1969 lograr colocarse en Televisión Española (TVE), donde trabaja en los servicios informativos y en el área de producciones culturales. En la cadena pública realiza más de quinientos reportajes informativos y documentales, especialmente para los programas “Panorama de actualidad”, “Cultura Dos,” “Horizontes” y “El arca de Noé”. También, con una cámara Bolex Paillard de 16 mm y con varios amigos cinéfilos, entre los que se encuentran José María Carreño y Fernando Méndez-Leite, pone en marcha sus tres primeros cortometrajes: Colgar los hábitos (1970), Los orígenes del reino (1971) y Regreso a la colina (1972), cuya postproducción y sonorización queda inconclusa. Sin embargo, muy pronto tiene la oportunidad de demostrar en TVE que es capaz de afrontar los rodajes de ficción con actores. La oportunidad llega en 1976, de la mano de un guión de la argentina Enriqueta Muñiz (en realidad Enriqueta Yurrebaso) que adapta una novela de su amigo y compatriota Ernesto Sábato. El túnel se convierte así en el primer trabajo de ficción profesional del joven realizador. Gracias a unas excepcionales interpretaciones de Gerardo Malla y Mónica Randall, y a la música de Pedro Iturralde, Cuerda es capaz de conseguir una correcta puesta en escena de la literatura de Sábato, añadiendo humor negro y acidez a la ya de por sí compleja historia de amor loco y desmadejamiento cerebral ideada por el argentino.
II. DE PARES Y NONES AL SURREALISMO RURAL. Félix Tusell, su amigo y compañero de la Facultad de Derecho, le propone la dirección de una película. Surge entonces su primer largometraje para el cine: Pares y nones (1982), un film amable, divertido y fresco, al estilo de la llamada “comedia madrileña” que está de moda en ese momento. Así con algunos rostros típicos de ese cine (Virginia Mataix, Antonio Resines, Silvia Munt, Alicia Sánchez o Carlos Velat), el director construye una trama cotidiana de amores cruzados y de ilusiones artísticas frustradas que, pese a no ser muy bien acogida por la crítica, logra concursar en el Festival de San Sebastián, dirigido entonces por Luis Gasca. En vista de sus aciertos en el trabajo con los actores, TVE, interesada en la producción de programas de calidad para competir en festivales de prestigio y al hilo del éxito internacional conseguido con películas como La cabina de Antonio Mercero (1972), le encarga un guión de comedia. Total (1983) se convierte así en la primera muestra del humor más característico de este director, basado en conseguir dar una nueva vuelta de tuerca desmadrada a los tópicos españoles. Al estilo de los famosos cortometrajes de Miguel Mihura y Eduardo García Maroto, plantea un guión lleno de sorpresas hilarantes que reflexiona de manera radical, pero al mismo tiempo muy divertida, sobre el futuro de la humanidad y la condición humana. Una fábula surrealista en la que un padre puede ser más joven que su hijo o en la que una pareja pueda conocerse, casarse, discutir y acabar divorciándose en el mismo plano cinematográfico. Un admirable abanico de propuestas tan imaginativas como irreverentes que, ante la sorpresa de todos, logra la mención especial del jurado y el premio de la crítica internacional en el Festival de Montecarlo.

III. LA ETAPA DE CONSOLIDACIÓN. Durante los primeros años de la década de 1980, todavía permanece en televisión, labor que compatibiliza con sus clases como profesor de cine en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca. En 1985 se despide de su etapa televisiva con un film sobre el mundo del boxeo: Mala racha. Con Sancho Gracia en el papel de Edelmiro Arenal, un boxeador de carrera descendente, el director se mira en el espejo de algunas referencias de las primeras muestras del “nuevo cine español”–Young Sánchez de M. Camus (1963), entre ellas– y compone un agónico y durísimo film en el que el humor casi desaparece por completo para dejar paso a la lucha por la supervivencia, la crueldad social, el pesimismo y la tragedia. Las últimas secuencias de esta interesante películas se tiñen de una negrura radical y angustiosa digna de los mejores dramas del cine español. Sin embargo, en su segundo largometraje para el cine, El bosque animado (1987), que le consagra definitivamente como director, retorna al humor. Para el productor Eduardo Ducay dirige una adaptación de la novela de Wenceslao Fernández Flórez escrita por Rafael Azcona, en la que se enfrenta a un texto fantástico-naturalista que narra las aventuras del bandido Fendestestas (Alfredo Landa) en un bosque gallego. Las peripecias de este entrañable salteador de caminos van consiguiendo el protagonismo total de una narración muy coral en la que se describen con encantadora ensoñación las diferentes historias (algunas muy patéticas) que conforman el curioso y sensible microcosmos ideado por el escritor gallego y adaptado por el mejor guionista español. La fotografía de Aguirresarobe, los decorados de Félix Murcia y los diseños de Artiñano redondean una obra que logra el éxito de público y que consigue cinco premios Goya, entre ellos el de mejor película, y ocho nominaciones. Su siguiente proyecto, con guión propio, sigue el mismo camino de humor tierno y disparatado. Con el material que tiene preparado para una serie, construye un subversivo guión que rueda bajo el título de Amanece, que no es poco (1988). Con todo el “non sense” del mejor humor de los hermanos Marx, anticlerical y con unas gotas de insensatez, sorprende con esta película coral. Estrafalario, en momentos quevedesco y con ciertas referencias a Faulkner, el film, acusado de desestructurado e improvisado, no es bien entendido ni por la crítica ni por los espectadores. Pero la obra de Cuerda aporta al cine español algunas secuencias inolvidables, como la de Saza y Cassen, en sus respectivos papeles de cura y guardia civil, discutiendo sobre el libre albedrío; la del maestro dando clases a ritmo de godspell; la del hombre que surge de la tierra entre las coles; o la de un sacristán que levita.

IV. EN BUSCA DE UNA IDENTIDAD. Da un radical cambio de rumbo a su carrera con su siguiente película: La viuda del capitán Estrada (1991), adaptación de la novela de Pedro García Montalvo Una historia madrileña. Un drama lleno de pasión y de ardor sexual entre los dos protagonistas, Anna Galiena y Sergi Maten, que se desarrolla en los represores ambientes cuarteleros de la posguerra. Pero tampoco esta tragedia de sumisión y dominio entre prohibiciones amatorias es comprendida por el público. Por ello, acepta dirigir la serie que prepara el director y productor José Luis Borau sobre el personaje infantil Celia. Desavenencias entre los dos cineastas obligan al primero a abandonar el rodaje tras unos pocos días de trabajo y al segundo a asumir también las tareas de dirección. La proximidad del Quinto Centenario y la posibilidad de encontrar más facilidades de financiación le llevan a escribir una comedia sobre un tío y un sobrino que junto con una marrana preñada viajan desde Extremadura al puerto de Palos para incorporarse a la primera expedición de Cristóbal Colón que está a punto de zarpar. De nuevo en un ambiente rural y de nuevo con un humor disparatado y, en este caso, muy escatológico, el director filma La marrana (1992). Una comedia muy naturalista, pese a la burla de sus planteamientos iniciales, interpretada por Antonio Resines y Alfredo Landa, quien consigue un premio Goya por su trabajo. El relativo éxito comercial del film permite al director enfrentarse a un nuevo título: Tocando fondo (1993), una comedia urbana sobre una pareja de pícaros contemporáneos con ciertas reminiscencias del humor ácido de Pares o nones. Más radical y convincente es Así en el cielo como en la tierra (1995), con la que regresa al mundo rural y al humor surrealista. Ahora el cineasta, con la negritud y la mala uva disfrazada de ingenuidad que caracteriza a las mejores comedias de la década de 1950, convierte un pueblecito típico castellano en el Cielo. Con un guardia civil con hábitos (Paco Rabal) en el puesto de control de entrada al paraíso, los personajes que pululan por este film coral e irreverente son, además de este peculiar San Pedro (que además ejerce de guía turístico), la Virgen María, San Juan Bautista o el arcángel San Gabriel, entre otros. Pese a recuperar con esta película sus más claras características de identidad, acepta un trabajo de encargo: la realización de la segunda parte de la serie televisiva “Makinavaja”, que acaba de abandonar Carlos Suárez. Con el actor Pepe Rubianes de protagonista y con producción de Hervé Hachuel, filma trece capítulos en vídeo sobre el famoso personaje de cómic creado por Ivá, antes de dar el más decisivo paso en su trayectoria.

V. PRODUCTOR DE ÉXITO. Su casual encuentro con un joven cinéfilo y estudiante de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid que realiza algunos cortometrajes, es decisivo. José Luis Cuerda decide incorporarse a la producción para poner en pie la primera película de Alejandro Amenábar, con la firma Producciones El Escorpión. Pese a la modestia de ese film, Tesis (1996) consigue una extraordinaria repercusión comercial, lo que le permite continuar ese camino en los dos siguientes proyectos de la joven promesa del cine español: Abre los ojos (1997) y Los otros (2001), ambos ya mucho más ambiciosos y este último coproducido junto a Tom Cruise, entonces casado con su protagonista, la actriz australiana Nicole Kidman. En su asociación con Amenábar, también se implica en la producción de Nadie conoce a nadie de Mateo Gil (1999). Tras estos éxitos como productor, ya puede mover las riendas de su carrera a su antojo. Decide por tanto arriesgarse en una adaptación muy personal sobre un guión escrito por Rafael Azcona, en el que se entremezclan las historias de tres relatos del escritor gallego Manuel Rivas: La lengua de las mariposas (1999). Cuerda retorna al mundo rural que caracteriza buena parte de su obra, pero en este caso se apoya en un naturalismo comprometido y en torrentes de ternura y pasión que le permiten insinuar, en el contexto íntimo de la relación entre un maestro republicano y su mejor alumno, lo que va a ser la barbarie y la irracionalidad posterior a unos años en los que España pone las esperanzas en la educación de su juventud campesina. El descubrimiento del niño Manuel Lozano, cuya limpia mirada aguanta la impresionante interpretación de Fernán-Gómez, es uno de los factores que convierten este film en un acontecimiento que consigue ocho nominaciones y tres premios Goya, además de un gran reconocimiento popular. Alejado del cine durante casi siete años, en los que sólo filma uno de los episodios (Por el mar corre la liebre) de la película colectiva Hay motivo (2001) y un cortometraje de cuatro minutos Primer amor (2000), protagonizado por Claudia Molina y basado de nuevo en relatos del Rivas, regresa con un film en el que mezcla su personal visión de la condición humana, con una espiritual recreación de la vida heroica de las hadas del bosque y con un naturalismo rural muy contenido. Se trata de una nueva adaptación literaria, en este caso de un autor poco conocido en España, Didier van Cauwelaert. La educación de las hadas (2006) relata una historia de seres solitarios, de segundas oportunidades, de personajes heridos a los que el azar coloca juntos en el momento y el lugar oportunos. Una producción ambiciosa que cuenta con un reparto internacional: el argentino Ricardo Darín, la francesa Irene Jacob y la cantante extremeña y actriz revelación en estos años Bebe, y para la que el propio Alejandro Amenábar, ya con un premio Óscar por Mar adentro (2004), compone la música. En 2008 filma Los girasoles ciegos, último guión del fallecido Rafael Azcona, basado en la novela homónima de Alberto Méndez. En diversas ocasiones actúa en películas como actor: por ejemplo, en El hombre de moda de F. Méndez Leite (1980), en Demasido para Gálvez de A. Gonzalo (1981) o en El rey pasmado de I. Uribe (1991), donde aparece como padre dominico. Entre sus muchos premios y reconocimientos se encuentra la medalla de las Bellas Artes, que recibe en 2002. Véase AMANECE, QUE NO ES POCO; EL BOSQUE ANIMADO; LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS, en los volúmenes 9-10.

FILMOGRAFÍA (todos en España): 1976: El túnel; 1982: Pares y nones; 1983: Total; 1985: Mala racha; 1987: El bosque animado; 1988: Amanece, que no es poco; 1991: La viuda del capitán Estrada; 1992: La marrana; 1993: Tocando fondo; 1995: Así en el cielo como en la tierra; 1999: La lengua de las mariposas; 2000: Primer amor; 2001: Hay motivo (episodio, Por el mar corre la liebre); 2006: La educación de las hadas; 2008: Los girasoles ciegos.

BIBLIOGRAFÍA: DCE; DdCE; A. Merino: Diccionario de directo- res de cine español, Madrid, JC, 1994; A. Úbeda-Portugués: José Luis Cuerda, ética de un corredor de fondo, Madrid, Fundación Autor / SGAE, 2001; F. Méndez-Leite: El cine de José Luis Cuerda, Málaga, V Festival de Cine Español, 2002.

 

JOSÉ CAMILO MERCHÁN

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