Crítica de América, por Carlos Marañón. Pulicada en Cinemanía (España), junio 2011

Un laberinto de pasaportes a ninguna parte, una familia disfuncional sin vínculos de sangre y una brillante metáfora embarrancada como el futuro de Portugal y del resto de esta Europa del demonio. Joao Nuno Pinto presenta sus papeles en la ventanilla del largometraje para reventar el tópico del invisible cine luso, desconocido, escondido en el cliché del Tan lejos, tan cerca. No, señores, el cine portugués tampoco es un fado.

Y en esas estábamos, preguntándonos cómo se diría “sórdido” en la lengua de Camoens, cuando estalla esta Lisboa criminal cuyo negociado argumental sólo da para ir tirando, pero en la que sus personajes componen una sabrosísima galería del lumpen, en las fronteras de la deriva más sangrienta de la alianza de civilizaciones. La mezcla de idiomas y acentos ayuda a enfatizar en pantalla las deudas pendientes de una sociedad occidental que, ésta sí, y no sólo la economía de los PIGS, está necesitada de un rescate moral. La huída imposible de la protagonista, asombrosa y rebosante de matices Chulpan Khamatova (a quien recordamos vagamente de Good Bye, Lenin), queda definitivamente enterrada por la compañía de un grupo de personajes bien definidos a pinceladas por un reparto cañero, peleón, muy a gusto en su peligrosidad y en el que también tienen mucho que decir unos castizos María Barranco y Paco Maestre. Incluso la esperanza, confundida entre sentimientos, está invitada a esta merienda de negros, brasileños, rusos e ibéricos. Pero, dejémonos de saudades, nunca le vamos a poder ver bien la cara.

 

Deja un comentario