Crítica de El traje, por Ricardo Aldarondo. Revista Fotogramas (España). Nº 1909. Noviembre de 2002.
Dirigida solo por uno, pero escrita por los dos cineastas que realizaron El factor Pilgrim, El traje está protagonizada por un inmigrante que se busca la vida y todo eso, pero nada tiene que ver con las películas sociales sobre la inmigración. O lo tiene que ver todo, según se mire. Con un relato hecho de pequeños detalles, diálogos chispeantes y un gusto por las paradojas de la vida, Rodríguez sigue a un africano en Sevilla, cuya vida cambia al recibir como regalo un traje por haber ayudado a un conductor a cambiar una rueda. Siguiendo al protagonista de un albergue a un palacio en ruinas, de una amistad imposible a un amor improbable, construye una historia llena de frescura, diálogos chispeantes y divertidas situaciones cotidianas al borde del absurdo que van dejando pequeñas pistas, siempre desde un punto de vista esquinado, nada dogmático, sobre las apariencias sociales, la mentira, la falsa solidaridad y el engaño pero dejando siempre un hueco para la amistad o el cariño soterrado.
