Crítica de 'Los niños salvajes', por Carlos Rosado Cobián. Publicada en El Correo de Andalucía, el 25 de mayo de 2012.
Llega hoy a las carteleras de cine la película Los niños salvajes, de Patricia Ferreira. Viene avalada por su triunfo en el Festival de Cine español de Málaga en el que, por cierto, ha habido una importante participación del cine producido, como ésta, por andaluces.
Merecería un análisis más profundo esta presencia tan activa de la producción de cine andaluz en momentos de gran crisis de la industria. Pero hablemos de la película. Cuenta una historia impactante. Tres adolescentes de cualquier instituto cruzan sus destinos y el de sus familias que les van conduciendo a un precipicio vital. La narración es tan potente que parece que la directora se ha limitado a meter una cámara oculta en las clases. Ves que lo que cuenta puede estar sucediendo en cualquier instituto español.
Los tres protagonistas, dos chicos y una chica, tienen en común demasiadas cosas con muchos estudiantes que se amontonan en los institutos españoles. Son conscientes de que tienen que estudiar y sacar adelante unas asignaturas que o no entienden o nadie se preocupa de que les guste. No son chicos extremadamente conflictivos. Son rebeldes ante una realidad que les niega lo que quieren, tener ilusiones y encontrar en lo que canalizar sus capacidades. Cada historia tiene detrás una familia llena de problemas, o económicos o afectivos.
La película entra sin concesiones en el tema del fracaso escolar, que es un fracaso vital. El profesorado apenas tiene energía para evitar la deriva hacia la marginalidad de los protagonistas. Todo parece confabularse para que el drama se desencadene.
Uno de ellos, Álex, en torno al cual va a girar la historia de los tres, cree de sí mismo que es un torpe y le estás viendo cómo lo que necesita es que alguien le oriente. Gabi trata de canalizar la violencia a través del deporte a la que le empuja un padre autoritario y la acaba ejerciendo contra un hermano menor. El triángulo se cierra con la chica, Oky, que pertenece a una familia económicamente desahogada pero con unos padres desastrosos. Los tres intentan librarse de una situación que se empeña en convertirles en tres desgraciados.
Con los recortes en educación encima de la mesa les recomiendo que no se pierdan esta película. Lo agradecerán.
