Crítica de 'Perfume de violetas', por Nelson Carro. Publicada en Tiempo Libre, el 28 de junio de 2001
Apenas llega a su nueva secundaria, Yessica desarrolla una profunda amistad con su compañera Miriam. Aunque ambas son muy diferentes, tanto en temperamento como en experiencia, rápidamente se establece una complicidad que las lleva a compartir muchas pequeñas cosas que para ellas resultan fundamentales. Además, cada una tiene algo que la otra desea: Miriam una casa, maquillajes, perfumes; Yessica sobre todo independencia y rebeldía motivadas por el deterioro familiar, finalmente determinantes de la tragedia.
El hermanastro de Yessica, Jorge, entrega a su hermana a El Topi, conductor de pesero, a cambio de unos tenis nuevos. Indefensa, totalmente desamparada, sin nadie que le crea ni la ayude, será incapaz de encontrar una salida a la violenta y humillante situación.
Quinto largometraje de Maryse Sistach (varios de ellos firmados conjuntamente con José Buil), Perfume de violetas es su obra más satisfactoria hasta la fecha. Aquí, en buena medida, retoma un tono similar al de sus primeros trabajos, ¿Y si platicamos de agosto? (1979) y Los pasos de Ana (1988), con la ventaja de tener un guión mucho mejor estructurado, con personajes más sólidos y un lenguaje coloquial atractivo. Luego de la empresa de El cometa (1998), decepcionante en la medida en que no cumplió ni como obra personal ni como producto comercial, el regreso a una producción pequeña, controlable y mucho más próxima a sus intereses da sus frutos en una película sobria y al mismo tiempo emotiva.
Basado en una historia de nota roja que remite a muchas otras similares, el filme de Maryse Sistach no hace ninguna concesión a la taquilla: evita cualquier asomo de amarillismo en la narración, tiene un final verdaderamente demoledor y rechaza cualquier posibilidad de ligereza complaciente. En un momento en que buena parte de los cineastas jóvenes proponen un México idílico acorde a los sueños de la clase dominante, Perfume de violetas, aplasta al espectador contra una realidad sórdida, dolorosa y nada agradable, al poner el dedo sobre una llaga inocultable. Es una denuncia de la violencia contra las mujeres; pero no en abstracto, sino como una consecuencia tanto de valores profundamente arraigados como de la desintegración social producto en buena medida la crisis económica.
Uno de los aciertos de la película es mantenerse en un tono de registro cotidiano, para el que resulta muy importante el desempeño de las dos protagonistas, Ximena Ayala y Nancy Gutiérrez, surgidas de un taller de actuación especialmente creado para encontrar y preparar a estos personajes juveniles. Y en el caso de Ximena Ayala, Yessica, hay que destacar también el hecho de que Perfume de violetas no la convierte en una víctima heroica: no es una adolescente agradable ni simpática, su comportamiento resulta molesto, es violenta, agresiva y sobre todo abusa de la ingenua Miriam. Pero en realidad nadie se comporta como un bueno o un malo convencional: ni la mamá que vuelca en su hija su frustración y el miedo de perder a su hombre, ni la otra, sobreprotectora, que trata de aislarla del mundo, ni la maestra, ni siquiera el violador.
En cambio, por lo menos para el caso de México, las imágenes que muestran la aparición recurrente del pesero tienen una carga ominosa innegable. Es imposible no relacionarlo con otros peseros reales vinculados a hechos de nota roja; y en este sentido el vehículo se convierte en una especie de encarnación del mal: su sola presencia encarna un peligro inminente. En este sentido, la música que remarca cada una de las apariciones del pesero resulta redundante; la fuerza de las imágenes es suficiente. En una película contenida y mesurada en el tratamiento de un asunto que suele dar pie a los mayores desbordes melodramáticos, quizás lo menos afortunado sea justamente la utilización de la música, que repite la sucesión de canciones que caracteriza a buena parte del cine mexicano reciente, en general impuestas más por un criterio de comercialización que por necesidades de la obra.
