Crítica de Juana la Loca. Por Pumares, Carlos, (2001). Diario La Razón (España), 26 de septiembre de 2001.
La cara y la cruz en la nueva jornada del Festival de Cine de San Sebastián. La buena película y todo lo contrario también. La buena, la española de Vicente Aranda «Juana la Loca», la mala la china «Sonrisa de Mariposa» de He Jianjun.
Sobre ésta nueva visión que Aranda ha rodado de aquella «Locura de amor» se ha hablado mucho desde que era un simple proyecto, probablemente por ser un título legendario de aquel cine histórico «cartón piedra» que tantos éxitos cosechaba. Concretamente, Juan de Orduña como director y Aurora Bautista -y Sarita Montiel como la pérfida mora- brillaron a gran altura, pasando a las antologías aquellos momentos grandiosos -debidos a la magnífica pluma de Carlos Blanco- en los que aquella Juana decía ante todos los nobles «¿Loca yo?», o al morir su marido: «Callaos, que el rey está dormido».
Magnífica López de Ayala
Hay que señalar, en primer lugar, la magnífica dirección de actores que consigue Aranda y lo bien que están todos. En el reparto sobresale Pilar López de Ayala, una magnífica Juana, Reina de Castilla.
Espléndida la ambientación y toda la recreación de una época para contar lo que, en principio, fue una sonora y asombrosa historia de amor que comenzó en el primer vistazo, y cómo todo se tuerce por las intrigas y las luchas de los flamencos para imponerse a los castellanos, y de qué manera lo que es simplemente amor por encima de todas las cosas genera los celos y se confunde con la cura, con la insania. Ni las tareas de gobierno, ni el ridículo pueden traer cordura a quien padece la «enfermedad del amor». Una buena película, que destaca en esta Sección Oficial dentro de todo lo visto hasta ahora, y con alguna secuencia espléndida, como una en la que se describe a ese Fernando de Aragón después de su viudez. Es curioso ver cuántas películas nos han contado la historia de Estados Unidos y qué poquitas cuentan la nuestra.
