Crítica de 'El limpiador', por Juan Pablo Cinelli. Publicada en Página 12 (Argentina), el 24 de noviembre de 2012
Bella y conmovedora es la peruana El limpiador, de Adrián Saba, ficción fantástica que imagina a la ciudad de Lima sitiada por una peste desconocida que mata a los infectados (sobre todo hombres adultos) en menos de 24 horas. Dentro de ese escenario se encuentra Eusebio, quien se dedica a limpiar y desinfectar los lugares en donde mueren las víctimas. Durante uno de sus trabajos en la casa de una mujer que acaba de morir, Eusebio encuentra un niño escondido dentro de un placard. Aunque intenta desentenderse, este hombre solitario y seco acabará por hacerse cargo del chico, y pronto la relación entre ellos empezará a crecer. A partir de un realismo distópico, El limpiador es una fábula sobre la despersonalización y la insensibilidad de la vida moderna, y de un mundo tan enfermo que la sola mención de la felicidad merece tener su castigo. Con algo de los cuentos fantásticos de Ray Bradbury (leer El niño invisible), la película de Saba descoloca un poco con un final oscuro. Pero si no se le recrimina a la comedia que consiga hacer reír, ¿es posible reprocharle al drama algunas lágrimas perdidas? Tal vez no; o al menos no en este caso.
