Entrevista a Roberto Dávila, por Osmín Monge. Revista D7 (El Salvador). Nº69. 13 de enero de 2008.
Uno de los tantos episodios que se vivió durante la guerra civil de El Salvador, en la década de los 80, es reflejado a través del filme Sobreviviendo Guazapa, cuyos protagonistas principales son un soldada, un guerrillero y una pequeña niña. La trama, aunque sencilla, no deja de ser interesante: dos jóvenes combatientes, de bandos opuestos, dejan de lado sus diferencias y unen sus esfuerzos para escapar de la montaña y luchar por sus propias vidas; Pera en el devenir de la historia ambos encuentran a una niña perdida y eso hace que los planes de los jóvenes cambien por completo. Roberto Dávila, director y co-guionista del filme, nos habla de este su primer largometraje.
¿Cómo surge la idea de hacer Sobreviviendo Guazapa?
ROBERTO DÁVILA: La inquietud de hacer el cine es vieja; sin embargo la decisión de hacer cine nació hace 10 años. La idea de hacer Sobreviviendo Guazapa surgió hace tres años. Para hacer el guión y la película se hizo previamente una investigación; también se hicieron los contactos necesario,
¿Este es su primer largometraje?
R. D.: Así es; y no será el único.
¿Por qué retomó el tema de la guerra en El Salvador?
R.D.: Esa pregunta es la más fácil de contestar: porque somos salvadoreños. Porque la guerra es parte de nuestra historia. Ya antes se habían hecho otras películas con esta temática, entre ellas Romero, Salvador, La trampa para un gato y Voces inocentes, pero todas fueron hechas por extranjeros. Nunca se había hecho una cinta por salvadoreños y en que actuasen salvadoreños. A esas otras películas les faltaba ese sabor salvadoreño. El guion lo trabajamos mi esposa y yo.
Por su tema, ¿la película traerá alguna consecuencia de tipo político?
R.D.: Creemos que por la situación que se está viviendo en El Salvador alguien por ahí quiera politizar. Estamos preparados para enfrentar esa situación y las críticas. Pero la verdad es que la historia es neutra, no vaq ni a favor de la Fuerza Armada ni de la guerrilla. Es una historia que le pudo haber pasado a cualquiera. No es una historia tendenciosa.
¿Fue difícil adaptar el guion a la filmación?
R.D.: Antes de hacer el guion realizamos una investigación de campo. Al platicar con algunas personas que estuvieron involucradas en el conflicto obtuvimos muchas historias, de las cuales algunas no fueron retomadas ya que ponían los pelos de punta. Esta película no es una historia verídica aunque muchos de los elementos que se retoman estén basados en hechos reales.
Para su realización tuvimos apoyo de Fundacine. Nos avocamos a esta fundación; nos dieron apoyo logístico y técnico. El guion tuvo que ser modificado más de veinte veces; hubo muchos elementos que se eliminaron.
¿Hubo problemas durante el rodaje?
R.D.: Sí, hubo problemas; pero de todos modos eso es lo que toma el proceso del cine. El rodaje se suponía que iba a ser de tres a cuatro meses, pero al final fueron nueve meses. Luego pasamos a la post-producción (edición, efectos, musicalización, doblaje…) que tardó 16 meses. Fueron tres años de trabajo.
¿Por qué se tardaron tanto?
R.D.: En parte fue la falta de experiencia; pensaba que el hacer cine era rápido. Además, tuvimos un montón de problemas en el camino; se fueron dando situaciones que no esperábamos.
La lluvia fue un problema muy grave. Teníamos planeado hacer la película en verano, pero con tanto atraso el invierno llegó y nos arrasó. Hubo días de filmación que se perdieron por la humedad. Ocurrieron problemas técnicos, los cuales nosotros, en forma de broma, decíamos que era por culpa del «fantasma de Guazapa». Se arruinó una cámara nueva, luego se pidió otra cámara, la cual también se descompuso después de tres semanas de uso; al final se utilizaron cinco cámaras. Nunca supimos cuál era la causa, pero suponemos que esos problemas tenía que ver el lugar donde se estaba filmado (una finca de los Planes de Renderos). Y es que en el lugar había una estación de telecomunicaciones, cuyas ondas magnéticas supuestamente interferían en el funcionamiento de ciertos tipos de equipos electrónicos. No sólo fueron las cámaras las que funcionaban mal, sino también las lámparas y los monitores. Después de salirnos del lugar no volvimos a tener problemas.
Las enfermedades también estuvieron al asecho; varios de los que trabajamos en el proyecto nos enfermamos. Eso hizo que nos atrasáramos.
¿Cómo fue la selección del reparto?
R.D.: La convocatoria para el casting se hizo a través del periódico. Fueron muchos los que se hicieron la prueba pro al final se seleccionó a Alejandro López, Ricardo Arturo Rivera, Karen Iveth Gómez y Nilson Urbina como los protagonistas. El resto de actores se buscó en las escuelas y talleres de teatro. La niña protagonista fue seleccionada entre un grupo de ocho aspirantes provenientes del Centro de Atención y Promoción Infantil.
¿Se recuperará lo invertido?
R.D.: Sí se va a recuperar, pero sinceramente no creo que se recupere todo en El Salvador. Se espera distribuir la película en toda Centroamérica. También buscaremos otros mercados en México, Suramérica, Estados Unidos y Europa a través de festivales.
¿Qué proyectos hay para el futuro?
R.D.: Esta no será la última película. Todo está en que obtengamos la respuesta de la audiencia. Entre los proyectos están Ladrones y tamales, Detalles menores y El carretón de minutas.
