Entrevista con Florence Jaugey, por Cindy Regidor. Publicada en el diario La Prensa (Nicaragua). 4 de mayo de 2010.

Florence Jaugey, una actriz francesa que llegó al país con el torbellino de la revolución, recoge hoy los frutos de más de dos décadas de trabajo audiovisual La Yuma, película que concibió y planeó por diez años, recibe la atención y los galardones de tanto esfuerzo.

Las finas facciones de su rostro, más esa presencia suya que llena espacios y roba atención, pudieron haber sido dos razones por las que Florence decidió un día convertirse en actriz. Pero esta francesa vino a Nicaragua a descubrir que también poseía dotes que la hacían una buena cineasta.

Ésta es la historia de una mujer tenaz y talentosa que un día empezó a armar una idea que finalmente cuajó y logró un desenlace exitoso. Florence Jaugey, directora de La Yuma y otras piezas audiovisuales que le han dado un espacio importante en Nicaragua, cuenta un poco de su vida y su más grande pasión.

¿Cómo pasaste de actriz a cineasta?

Nací en Francia y me formé en una escuela de teatro, trabajé diez años como actriz y en una oportunidad vine a hacer un papel para una película en Nicaragua en 1983 y me quedé muy impactada por este país, estábamos en plena revolución y me quedé muy impresionada, era algo histórico y muy fuerte. Y volví, para dar clases de teatro, para obtener filmaciones, hasta que me encontré a tremendo camarógrafo, a Frank Pineda, y ya me quedé. Juntos fundamos Camila Films, y pues no me podía dedicar únicamente a actuar, entonces poco a poco pasé del otro lado de la cámara. Empecé a producir, a dirigir, a hacer un poquito de todo…

¿No te arrepentís de haber dejado tu país y tu profesión?

No, no me arrepiento de nada. Sigue siendo una experiencia extraordinaria. Si aquí me hubiera frustrado, pues no me hubiera quedado, pero aquí hay que hacer de todo. Hay que forjar las cosas de la nada. Francia tiene un cine extraordinario, leyes para la cultura y muchas oportunidades, mientras aquí hay que hacer de todo, es un reto.

¿Cuál fue el primer proyecto en el que te metiste en producción?

Desde el inicio. El primer corto fue Betún y sangre, trabajé en producción, asistencia de dirección, guion, actué, hice de todo un poco… bueno, hasta lavar y planchar… (ríe).

En estos 20 años ¿qué ha sido lo más difícil de dedicarse a un campo que está desatendido?

Esto ha sido la parte más difícil porque desgraciadamente, a pesar de tantos esfuerzos y logros, pues no ha habido la respuesta a nivel de leyes, de incentivos tributarios… nos quedamos exactamente en lo mismo. La cultura es prioridad, enseñar adentro y afuera una imagen de Nicaragua con cierto valor es prioridad, porque aquí la gente va a perder su identidad si sigue viendo cosas que vienen de Colombia, México, Estados Unidos… y en esta televisión no hay producción, ni siquiera de estos programas que son muy fáciles de hacer como American Idol, todo país tiene algo así, pero aquí lastimosamente no hay nada así…

¿Qué es lo primero que pasa por tu cabeza cuando tenés la idea de una pieza audiovisual?

Yo me inspiro en la realidad, no soy buena para cuentos inventados. Solamente miro alrededor mío, porque uno de los papeles de los cineastas es que somos testigos de nuestro tiempo. Podemos contar historia con las imágenes, que son reflejo de la vida cotidiana. Ésa es mi inspiración.

¿Qué hace Florence cuando no está trabajando?

¡Ay! Cuido mi jardín, por ejemplo, que está hecho un desastre. Me gustan las cosas manuales, también leer me gusta mucho. Platicar con mis hijos por Skype. Veo películas.

¿Tenés una película favorita o director favorito?

Hay directores que a mí me marcaron. El cine italiano es un cine que me formó, el cine del neorrealismo, con Fellini, toda esta época espléndida del cine italiano… en Francia tal vez la época de la nueva ola, Truffaut…

¿Cuáles son las expectativas con La Yuma?

Obviamente para nosotros el estreno en Nicaragua es el momento que más esperamos, porque si bien es cierto la hicimos para que la vieran en el mundo entero si es posible, la hicimos especialmente por Nicaragua. Es una gran ilusión verla aquí en la pantalla, la gente se lo merece y la película refleja mucho la realidad del nicaragüense común y corriente… espero que se llenen los cines. Ése sería el premio mayor, fue fabuloso ganar todos esos premios, pero el reconocimiento es si hay filas frente a la sala de cine, eso no lo vale ningún premio.

¿Cuál crees que será la percepción de los nicaragüenses respecto a la película?

Te digo, a nivel técnico la película está al mismo nivel que cualquier otra película, en sonido e imagen. Cuando hicimos la proyección privada me dio risa, porque la gente a lo mejor esperaba que fuera simpática pero chapiolla técnicamente, y entonces al final me dicen: ¿y ese sonido?, y pues yo les digo: ¡¡sí, es Dolby Digital Surround!!

¿Proyectos futuros?

Hicimos un documental hace cuatro años en la cárcel Modelo, que tuvo mucho impacto y mucha gente me pidió que repitiera la experiencia en la penitenciaría de mujeres. Entonces tenemos este proyecto en la cárcel La Esperanza, pero estamos en la espera del visto bueno de la presidencia para que nos aprueben eso…

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