Crítica de Crónicas Chilangas, por Ernesto Diezmartínez. Publicada en el suplemento Primera Fila de Reforma. 13 de agosto de 2010.
Ganadora del premio a Mejor Ópera Prima en Guadalajara 2009, ha llegado por fin a las salas comerciales mexicanas Crónicas chilangas (México, 2008), de Carlos Enderle.
Es cierto que el ingenioso guión -premiado también en Guadalajara y escrito por el propio Enderle- tiene una que otra laguna en el desarrollo de los acontecimientos cómico-dramáticos de la cinta, sin embargo, colocando todos los elementos en la balanza, la cinta acumula muchos más puntos positivos que negativos.
Estamos ante una ágil película de género -mezcla de thriller y comedia urbana- que cruza los destinos de tres personajes perdidos en la inabarcable urbe defeña: Jairo (Rodrigo Onstap), un joven delincuente paranoico que cree en invasiones extraterrestres; Claudia (antológica Regina Orozco), una sensual gordaza obsesionada por la pornografía; y Don Juve (Patricio Castillo, mejor actor en Guadalajara 2009), un anciano jubilado quien tiene una hipoteca imposible de pagar y una hija enferma postrada en la cama.
El fallido auto-secuestro de un junior hará que todos estos personajes -y varios más- se encuentren, con resultados que pueden ser más o menos previsibles pero, eso sí, nunca resultan aburridos.
Sin duda, Enderle cuenta con la complicidad de un impecable cuadro de primeros actores y hasta con el cameo de cierta celebridad cómica, pero también demuestra, y con creces, que es un eficaz contador de historias populacheras.
Así pues, pasando su inseguro y trastabillante inicio, la película nunca decae un solo instante hasta llegar a su regocijante desenlace inmoral con todos sus personajes reunidos alrededor de una taquería, que ha sido abierta gracias a un puñado de peligrosas obsesiones cruzadas… y a un poquito de buena suerte.
