Crítica de Infancia clandestina, por Mirito Torreiro. Publicada en Fotogramas (España). Diciembre de 2012.
Esbozada ya desde el primer cortometraje firmado por el argentino Benjamín Ávila, ‘La gotera’ (2003) – la historia de un niño que crece clandestino con sus padres, montoneros perseguidos por el ejército en la convulsionada Argentina de los años 70–, ‘Infancia clandestina’ se basa, no podía ser de otra manera a tenor de la verdad que sus imágenes comunican, en la propia, y brutal, experiencia del cineasta.
Y si es bien cierto que lo de basado en hechos reales no garantiza, a estas alturas, prácticamente nada, hay que convenir que Ávila logra en este, su film de ficción de exordio, el milagro de una narración que, al tiempo, conmueve y convence. Primero, porque concede a cada personaje su propia verdad (¡esa magistral discusión entre la madre del niño y la abuela!). Porque, lejos de construir un monumento al supuesto heroísmo de los progenitores, da las suficientes pistas como para juzgar toda una época por nosotros mismos. Y porque, supremo gesto de delicadeza, convierte la esperable sangre derramada en objeto de un cómic leído por los ojos del niño protagonista. Emocionante, rigurosa y llena de detalles de excelente ojo descriptivo, es una de las mejores películas sobre el espinoso, terrible tema de la represión militar argentina… lo que no es poco.
