Crítica de 'Grupo 7', por Mirito Torreiro. Publicada en Fotogramas, en abril de 2012

Parece que fue ayer, pero de la Expo sevillana del 92 ya pasaron dos décadas, y más aún desde que, algún tiempo antes, comenzó la gran operación de limpieza (de delincuentes) y construcción (de infraestructuras) que precedió a los fastos. De lo primero va este thriller considerablemente dinámico: de un grupo específico de la policía sevillana al que se encomienda que reduzca como sea la criminalidad y, sobre todo, gran azote de la época, la droga dura. Y a ello se lanzan los cinco protagonistas; y como en tantas películas americanas, aquí se tratará de contar los lazos que les unen, pero también la forma en que en su día a día se van deslizando más allá de los límites exigibles a una policía democrática.

En la descripción del grupo radican, hay que decirlo, las debilidades de la película: de una u otra forma, todo eso ya lo hemos visto antes. Pero Alberto Rodríguez, que de antiguo ha demostrado que se conoce al dedillo los barrios sevillanos (recordar su 7 vírgenes), logra salir airoso gracias a una sólida descripción de ambientes y personajes marginales, además de un toque crítico hacia la institución mucho más áspero de lo habitual y de una dirección de actores que para sí querrían muchos de sus colegas.

 

Deja un comentario