Entrevista con Mariana Rondón, directora de Pelo malo, por Pablo Blanco. Publicada en Estampas (Venezuela). 16 de marzo de 2014.
«Yo hice esta película para curarme de la angustia de ver tanta intolerancia. Pensar distinto a los otros, desear de otras maneras. Ser diferente no es un problema. Al contrario, es lo más hermoso que tiene el ser humano (… ) Gracias San Sebastián por respetar las diferencias».
Así, más o menos, fue el discurso de la barquisimetana Mariana Rondón, en septiembre de 2013, al recibir la Concha de Oro a la Mejor Película en la edición número 61 del Festival de Cine de San Sebastián, por su cinta Pelo Malo. La misma fue producida por Marité Ugás, con quien Rondón encabeza Sudaca Films, la casa de donde salieron también A la medianoche y media (1999), Postales de Leningrado (2007) y El chico que miente (2010).El festival convirtió a la realizadora en la cuarta mujer ganadora del premio y en la primera latinoamericana en llevárselo a casa.
«Cuando Todd Haynes, el presidente del jurado, comenzó a decir que Pelo Malo había ganado por ‘decisión unánime’, hice un gran esfuerzo por mantener mi equilibrio emocional y también el físico para no caerme al subir al escenario y decir algo coherente». Lo cuenta entre risas Rondón en una reciente visita a Venezuela, en la que invitó a Estampas a una proyección exclusiva de su laureada película que, además de La Concha de Oro ha obtenido hasta la fecha 15 premios internacionales, entre los que se cuentan el Gran Premio del Jurado Rencontres Cinematografiques de Cannes y el Astor de Plata en el Festival de Cine de Mar del Plata, Argentina. Lo que sigue es, más o menos, lo que se verá en pantalla en mayo cuando la cinta llegue a la cartelera local, luego de una temporada de estrenos foráneos que arrancó oficialmente este fin de semana en España.
El divino niño
Sentado en el asiento de un transporte público, Junior tararea distraídamente el estribillo de Party Rock, el hit del dúo estadounidense LMFAO, a quienes el pequeño de nueve años se parece en el afro. El niño, que está de vacaciones y va junto a su madre Marta, tiene un hermanito de meses de vida y una vecina con quien comparte idas y venidas al estudio de un fotógrafo refunfuñón que algún día les hará el retrato que deben presentar antes de comenzar las clases. Ella quiere aparecer en la foto como una Miss Venezuela. Él dice con insistencia que saldrá «como un cantante y con el pelo liso». Es por ello que siempre, a escondidas de su mamá, hace lo imposible por aplanar su melena, en ocasiones ayudado por una abuela alcahueta. Eso hasta que la madre lo descubre y comienza a sabotearle el plan.
Detrás de Junior
Samuel Lange Zambrano -quien actualmente tiene 11 años- asume con increíble veracidad el rol de Junior; le presta sus caras más serias, tristes, contemplativas, y, de a raticos, alegres, de acuerdo a la escena. Mariana Rondón dice sobre el personaje que «es un niño con la esencia de alguien que está descubriendo lo que puede ser transformar su imagen. Él sabe que le gusta un mundo que no es tan inmediato como el que le ofrece disfrazarse de teniente coronel. Es un alma que no ha sido reprimida como para negarse ese autodescubrimiento», comenta la directora.
Sobre el actor, la directora agrega: «Samuel fue el primero que hizo la audición para el papel y nos pareció perfecto. Vimos 100 niños más y volvimos a él, por su inteligencia, por su increíble capacidad para ‘robar’ los gestos de otros. Lo del cine no es nuevo para él, ha crecido en un set, ya que es hijo de Hilda Zambrano, quien es contadora y administradora en proyectos cinematográficos; además, es la Directora Administrativa de ABICINE (Asociación Civil para el Bienestar Social del Trabajador Cinematográfico). Este roce le ha permitido hacer de extra en otras películas venezolanas y ser siempre el consentido del equipo de rodaje».
Todo sobre su madre
Al ver el tráiler de Pelo Malo, se advierte una suerte de madre castradora. Su expresión amarga y las miradas de odio que le lanza al pequeño Junior podrían hacerla semejante a la malvada mamá de Precious, en la cinta homónima de Lee Daniels, salvando las distancias. No obstante, al ver la película se descubre una joven progenitora que comparte también con sus hijos mimos y complicidades. Pero está desesperada, cree que hay algo malo con la conducta de Junior y por ello lo lleva con frecuencia al médico. «¿Por qué te paras así?», «¿Por qué bailas así?», le espeta al pequeño con angustia y rabia.
Sobre el tema Rondón cuenta: «A veces es difícil pensar que una maternidad pueda ser tan brusca; de hecho, cuando estaba escribiendo la película me pregunté si no se me estaría ‘yendo la mano’ con Marta. Después descubrí que más bien fui tímida al respecto. Las madres como ella abundan en Venezuela más de lo que uno se imagina. En esta película no las celebro ni las justifico, pero tampoco las maquillo».
La energía de la actriz
Samantha Castillo es una artista de teatro que había tenido una pequeña incursión en el cine nacional con la comedia Libertador Morales, el justiciero, dirigida por Efterpi Charalambidis en 2009. El año pasado se le vio en las tablas con Jazmines en el Lídice, de Karin Valecillos. Gracias a su trabajo en Pelo Malo obtuvo, en octubre de 2013, el premio a la Mejor Interpretación en el Festival de Nuevo Cine de Montreal.
En una nota publicada por El Universal a propósito del galardón, se supo que Castillo, antes de este proyecto, había sido rechazada en múltiples audiciones de películas locales. Sobre ella la directora comenta que le gustó su «energía poderosa y su abanico de posibilidades como intérprete. Samantha confió en mí y se entregó a su papel sin poner resistencias y eso se ve en la pantalla», dice Rondón.
Ventanas indiscretas
Al principio de la película, Junior y su amiguita, desde el balcón del bloque en el que viven comienzan a espiar las ventanas del edificio de enfrente, preguntándose si sus vecinos se divierten más que ellos. La escena saluda inevitablemente a La ventana indiscreta, de Alfred Hitchcock. «Algo de eso hay», relata Mariana. «Aunque para este trabajo estuve revisando el documental Edificio Máster, de un director brasileño que lamentablemente acaba de fallecer, Eduardo Coutinho. En esa producción, Coutinho cuenta magistralmente, entrando por cada una de las ventanas de ese edificio, cómo, en la intimidad, todos los seres humanos tenemos una película que contar».
Solo una mirada
«Comencé a trabajar la idea de la violencia desde el lugar no común», comenta Mariana sobre el guión del filme. «Es una película de acción pero emocional, sin pistolas. Pelo Malo está construida de pequeños gestos que pueden significar la agresión más grande. Sobre si es una película cuyo tema es la tolerancia siempre insisto en que es sobre el respeto, porque se me gastaron las palabras tolerancia e intolerancia, ha habido mucho uso y abuso de ellas, ya no me interesan como parte de mi trabajo. En Toronto, donde hay una cifra de población afroamericana importante, muchos la recibieron como una historia contra el racismo. En Brasil y Argentina, fue asumida como un relato con discurso político, como si yo a través de los personajes estuviese hablando de un lado y del otro. Y hay quien la ha visto como una denuncia contra la homofobia. Yo sólo espero que el espectador venezolano se pare en el lugar con el que más se sienta identificado cuando la vea. Sería absurdo que yo misma lo privase de esa libertad o que le saboteara la película con mis palabras. Así que dejo el espacio abierto».
